Alberto Cárdenas Jiménez, secretario de Agricultura, Ganadería Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), asegura ser un demócrata por convicción y por eso dice estar dispuesto a modificar su agenda para sentarse a dialogar y llegar a acuerdos con las organizaciones campesinas del Congreso Agrario Permanente (CAP) y otras que lo “desconocieron como interlocutor válido” del gobierno.
“Respeto la investidura de todas las organizaciones; mi obligación como líder de la Sagarpa es juntar a todo el ejército para dar la pelea fuerte y que la ganemos para que el campo siga adelante”, asienta en entrevista.
Destaca que la agenda del sector agropecuario no se detendrá porque es un año complejo en el que se debe enfocar la fuerza, puntería y orientación hacia los “problemas gordos” nacionales y estar atentos a los internacionales, y por eso “todos debemos estar unidos”.
El país, sostiene, ya no puede continuar por las rutas viejas, requiere un campo con nuevos caminos, en el que las organizaciones se “despartidicen y despoliticen, porque o son organizaciones de productores o entes de otro tipo”. Y sitúa los cuatro asuntos a resolver con diversas agrupaciones: reglas de operación de los programas para el campo; reglamento del Consejo Mexicano para el Desarrollo Rural Sustentable; programas estratégicos para los productos “sensibles” –maíz, frijol, caña de azúcar y leche– a partir de la desgravación total en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, y revisión del capítulo agropecuario de ese acuerdo comercial.
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