La ganadería industrial, como la que se practica en nuestra comarca y en otras partes del mundo, genera problemas ambientales a lo ancho y largo del planeta.
Paradójicamente estos productos -la carne, la leche y los huevos- que tantos recursos consumen y tantos desechos nos dejan están ligados a diversos problemas de salud en quien los consume.
Visto desde un punto evolutivo y fisiológico, beber leche de vaca tiene poco sentido. Comer carne o huevos todos los días también.
Nuestros patrones de producción y consumo nos están dándonos acuíferos con arsénico, ecosistemas destruidos y calentamiento global. Pero además, hay prácticas productivas en el sector ganadero que la mayoría de los consumidores ignoramos y que haríamos bien en conocer.
Nota completa en: www.milenio.com
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