China no tiene planes para sacrificar alimentos por combustible, manifestaron ayer expertos del país en energía en medio de la controversia por el biocombustible.
“La seguridad alimentaria es lo principal en China, más importante que el combustible”, comentó Song Yanqin, co-diseñador de las estrategias de energía nacionales de China en el Foro de Energía Limpia 2008, patrocinado por el Banco Asiático de Desarrollo (BAD) en Manila.
El “biocombustible”, como se menciona en la publicación del BAD “Desarrollo en Asia”, se ha convertido en la nueva palabra susurrada por todo el mundo, desde Filipinas hasta Brasil, desde Estados Unidos hasta la Unión Europea.
“El biocombustible es sensible”, declaró Song, especialmente en China, donde 1.300 millones de personas viven con sólo 120 millones de hectáreas de tierra cultivable.
Nota completa en: spanish.china.org.cn
La primera planta de etanol a base de maíz está a un paso de entrar en funcionamiento en México, aunque no sólo se producirán combustibles más amigables con el medio ambiente
A una semana de celebrarse en Roma, Italia, la reunión de Alto Nivel Sobre Seguridad Alimentaria convocada por la FAO, el Gobierno de México difundió detalladamente una serie de medidas orientadas a contrarrestar la crisis alimentaria, entre ellas, la de reactivar las comunidades rurales para darle fuerza al campo y garantizar una producción más estable, aunado a que junto con la industria alimentaria y tiendas de autoservicio se buscarán alternativas para evitar alzas abruptas en los precios.
El año pasado, al tiempo que el uso de cultivos comestibles como el maíz y las palmáceas para fabricar biocombustibles contribuyó a elevar los precios de los alimentos, inversionistas y políticos comenzaron a ensalzar a los biocombustibles llamados de segunda generación que, dijeron, promoverían una nueva ola de energía ecológica o “verde”.
La organización medioambiental Amigos de la Tierra acusó hoy a varios grandes bancos europeos de financiar una rápida expansión de la producción de biocombustibles en América Latina, que contribuye a “una deforestación a gran escala” y a “aumentar los abusos de los derechos humanos” .
El sorgo dulce es cultivado en Estados Unidos sólo para alimento y forraje, y en la India y países africanos para alimento humano, pero esta planta que alcanza una altura considerable tiene un gran futuro en los expendios de combustible.
El titular de la Comisión Organizadora de la V Cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, el Caribe y la Unión Europea (ALC-UE), Ricardo Vega Llona, indicó que en la Amazonía peruana debería existir una mayor producción de palma para biocombustible, y que dichos cultivos deberían desarrollarse en zonas deforestadas.
La “solución” a la crisis energética mundial ya tiene nombre: biorrefinería multifuncional. A primera vista, no parece gran cosa, pero la utilización de la patente ya se la rifan en países como China, Brasil, México, Marruecos o Chile.
Jalisco jugará todas sus cartas para quedarse con la sede del programa piloto de biocombustibles, a partir de este 7 y 8 de mayo, cuando se realice aquí el Primer Foro Internacional de Bioenergéticos, con la presencia de tres secretarios federales y el director de Pemex. Van con todo, empresarios, diputados federales y líderes campesinos, ya que eso representaría: primero, una gran industria con impulso al campo, debido a que el etanol se produce con caña de azúcar y sorgo. Además, dicen, tiene suficiente territorio para la siembra de al menos ocho mil hectáreas.
La producción de biocombustibles a partir del maíz puede tener una repercusión directa en la seguridad alimentaria en el mundo, advirtió un representante de la Organización de Naciones Unidas para la Agricutura y Alimentación (FAO).
La producción de combustibles a partir de cereales o soja ha sido calificada por la ONU de crimen contra la humanidad. La Unión Europea se ha impuesto, como objetivo, que para el 2010 un 6% de los combustibles en el mercado sean de origen bio. Y un 20% para el 2020. Tremendo error. La UE, como tantos otros, se equivoca. Con buena intención, pero se equivoca.
El gobierno de México busca incursionar en la industria bioenergética y para ello ha convocado a expertos internacionales a un foro de discusión esta semana, cuando empiezan a surgir voces de preocupación en el país latinoamericano por la crisis alimentaria.
En materia de bioenergía, en México existe un alto potencial desaprovechado, además el país está rezagado en la definición de una estrategia que debe contener acciones que conduzcan a un uso sustentable de los recursos energéticos y ambientales, sugieren especialistas y líderes de organizaciones campesinas.
Los precios del petróleo se han divorciado de los fundamentos de la oferta y la demanda, al menos en la perspectiva a corto plazo. Seguramente, ante el crecimiento de la demanda anual de petróleo, que promedió cerca de 1.5% durante los tres años pasados, y el pronóstico de que este año apenas crecerá por arriba de ese nivel, la duplicación de precios de referencia en términos de dólares del año pasado no puede atribuirse a “un incremento de la demanda”.
Alrededor de 16 meses después que decenas de miles de mexicanos tomaron las calles para protestar contra un incremento del 400% en el precio de las tortillas (pan de maíz circular y aplanado que es el alimento básico nacional), políticos y agencias internacionales han cobrado conciencia de la enormidad de la crisis alimentaria mundial. Desde Argentina a Yemen, de Bolivia a Uzbekistan, los disturbios por alimentos se extienden por todo el globo. La FAO advierte que las reservas alimentarias mundiales se encuentran en su punto más bajo en 25 años y dice que con la perspectiva de que los precios aumentarán aún más, los disturbios por alimentos se convertirán en un fenómeno general en el correr del próximo año. El FMI habla ahora de 100 millones de potenciales nuevas víctimas del hambre.
Los biocombustibles y la especulación financiera, junto con la política “aberrante” del FMI, son las principales causas del aumento de precios de los alimentos, denunció este lunes el relator de la ONU para el Derecho a la Alimentación, Jean Ziegler, que calificó la crisis de “auténtica tragedia”.
Ante la crisis alimentaria que amenaza al mundo, los biocombustibles producidos con plantas no parecen ser una buena opción para solucionar los problemas del medio ambiente.