La carestía de alimentos básicos y sus consecuencias en los países más pobres son los temas que dominan la cumbre convocada por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), iniciada este martes en su sede de la capital italiana.
Alrededor de 40 jefes de Estado y de gobierno participan en la Conferencia de Alto Nivel bajo el lema “Seguridad alimentaria mundial: Los desafíos del cambio climático y la bioenergía” que terminará este jueves.
Además habrá ministros de áreas afines, responsables de otras agencias del foro mundial y representantes de algunas organizaciones no gubernamentales.
Pero la búsqueda de soluciones a la carestía no puede quedar sólo en manos de los gobiernos, según varios pequeños agricultores reunidos en un foro de la sociedad civil paralelo a la cumbre.
Más de 100 delegados de movimientos sociales internacionales, organizaciones de agricultores y grupos indígenas del Sur en desarrollo realizan un foro de cinco días sobre soberanía alimentaria.
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Al afirmar que el programa ‘Anti Crisis Alimentaria’ implementado por el Presidente Felipe Calderón, representa un grave riesgo de que ingresen granos viejos y rezagados a México y facilitará la operación de grandes coyotes, el líder estatal del Partido del Trabajo, Virgilio Maltos Long, dijo que en nuestro país existe un grave problema que muy pocos han dimensionado.
En los últimos seis años se ha expulsado a los trabajadores del campo de manera masiva de sus tierras y, 29 mil migrantes anuales a Estados Unidos, en los años 1960-1970, se llegó a 455 mil en el 2006, señaló el secretario general de la Central Campesina Independiente, Rafael Galindo Jaime.
La población más pobre del país es la que ha tenido el mayor impacto por la escalada de precios de los alimentos en el mercado internacional.
Alberto Cárdenas Jiménez, secretario de Agricultura, Ganadería Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), asegura ser un demócrata por convicción y por eso dice estar dispuesto a modificar su agenda para sentarse a dialogar y llegar a acuerdos con las organizaciones campesinas del Congreso Agrario Permanente (CAP) y otras que lo “desconocieron como interlocutor válido” del gobierno.
América Latina, con los mayores índices de concentración de tierra del mundo, necesita dar un renovado impulso a la reforma agraria y el desarrollo rural, coincidieron el jueves la FAO y campesinos que irrumpieron en la Conferencia Regional del organismo.
Doblan las campanas por el sector agropecuario mexicano, y los líderes amenazan con movilizaciones masivas. Dicen que el TLC lo mató y exigen renegociarlo. Algunos obispos, seguramente sin ninguna otra razón que su preocupación auténtica por la pobreza rural, les hacen eco. ¿Qué tan cierto es todo ello?
Partamos de un punto que, a juicio de muchos, está fuera de discusión: la economía mexicana, a pesar de sus limitaciones, ineficiencias y rezagos, es ya, desde el siglo pasado, una economía capitalista, una “economía de mercado”. Ahora bien, la esencia de esta economía consiste, precisamente, en que toda ella, salvo excepciones muy poco significativas, se dedica a producir mercancías, esto es, bienes y servicios capaces de satisfacer alguna necesidad humana, pero destinados no al consumo de quien los produce, sino de un tercero que está dispuesto a adquirirlos a cambio de un equivalente medido en dinero contante y sonante. En suma, el capitalismo es un modo de producción dedicado por entero a la fabricación de satisfactores para el mercado, operación mediante la cual el fabricante no sólo logra convertir su mercancía en dinero para volver a reiniciar el ciclo de su producción, sino también y principalmente, obtener más dinero que el originalmente invertido, es decir, una ganancia o utilidad que es el verdadero motor de su febril actividad productiva. La economía capitalista es, por eso, enemiga mortal e irreconciliable del autoconsumo. Surgida primero en unas cuantas ramas productivas, poco a poco se fue extendiendo a todas las existentes e, incluso, a muchas más que no existían y que han sido desarrolladas por el propio capital, mediante la creación de nuevas necesidades de los consumidores. Este avance arrollador, esta conversión de todo lo que necesita el hombre para vivir en mercancía y, por tanto, en fuente de lucro y de ganancia, queda ilustrado por el hecho de que, cosas que apenas ayer eran totalmente ajenas al mercado, como la tortilla, la sopa, los frijoles guisados, los huevos de gallina e incluso el agua para beber, hoy son una mercancía tan corriente como los zapatos o los teléfonos celulares.
La lucha contra el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) “es a muerte”, y por esta razón la mayoría de las organizaciones campesinas del país anunciaron la integración del Frente Nacional por el Campo Mexicano y convocaron a una megamanifestación para el próximo 31 de enero, a la que se sumarán agrupaciones sociales y sindicales.
Familias campesinas cubanas han renovado sus tradicionales vínculos con la tierra a partir de un proyecto agrario que enlaza el conocimiento científico con los saberes ancestrales y estimula una mayor autonomía local en las decisiones sobre la producción de alimentos.
El líder de la CNC, Cruz López Aguilar, demandó la firma de un convenio de competitividad de las ramas de producción agropecuaria y de un pacto social y económico, que se ya ha planteado al presidente Felipe Calderón.
La administración Calderón prendió alertas por las protestas contra el TLC; el tema lo hará toparse con el hasta ahora intocado corporativismo en el campo y con el costoso fracaso de los subsidios agrícolas.
Los ejidatarios agremiados en las diferentes organizaciones campesinas como la Central Campesina Cardenista (CCC), Central Campesina Independiente (CCI), Confederación Nacional Campesina (CNC) y Unión Campesina Democrática (UCD), mantendrán su exigencia para que el Comité Hidráulico de la Comisión Nacional del Agua autorice una extracción de 950 millones de metros cúbicos para el próximo ciclo agrícola.
Más de tres millones de campesinos en México abandonaron los cultivos de productos básicos en sus tierras y han recurrido a la siembra de amapola y mariguana, debido a las dificultades que enfrentan para sobrevivir.´p>
La falta de oportunidades y de un empleo digno es la principal causa por la que miles de campesinos han abandonado sus actividades agrícolas, pues la población que vive exclusivamente de las tareas del campo en México es cada vez menor, advierte una experta de la Universidad Nacional Autónoma de México.
El Instituto de Ciencias Agrícolas (ICA) de la Universidad de Guanajuato entregó constancias de participación a campesinos de siete municipios que participaron en el Plan Piloto para dar servicio de apoyo a productores del estado de Guanajuato.
La producción de cultivos para la generación de biocombustible generará nuevas oportunidades para los millones de mexicanos del sector rural nacional, afirmó el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez.
Los productores mexicanos de maíz comenzaron hoy a sentir los efectos anticipados de la entrada en vigor de la liberalización arancelaria incluida en el Tratado firmado por México con Estados Unidos y Canadá.
El campo mexicano no tiene la capacidad para competir ante la desgravación en la importación de productos como maíz y frijol, que se dará a partir del 1 de enero de 2008, aseguró a esta unidad, Héctor Carlos Salazar Arriaga, secretario general de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz en México (CNPAMM).