La producción de cultivos para la generación de biocombustible generará nuevas oportunidades para los millones de mexicanos del sector rural nacional, afirmó el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez.
Durante una reunión de la Cámara de Comercio México Americana, el funcionario indicó que según el programa sectorial de la dependencia se prevé que para 2012 se cuente con al menos 300 mil hectáreas de cultivos generadores de etanol y de biodiesel.
El titular de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) mencionó que México cuenta con geografía y clima que permiten generar varios cultivos para la producción de este tipo de combustibles.
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Los productores mexicanos de maíz comenzaron hoy a sentir los efectos anticipados de la entrada en vigor de la liberalización arancelaria incluida en el Tratado firmado por México con Estados Unidos y Canadá.
El campo mexicano no tiene la capacidad para competir ante la desgravación en la importación de productos como maíz y frijol, que se dará a partir del 1 de enero de 2008, aseguró a esta unidad, Héctor Carlos Salazar Arriaga, secretario general de la Confederación Nacional de Productores Agrícolas de Maíz en México (CNPAMM).
El agro mexicano está agonizando y con él los hombres que históricamente han vivido de cultivar la tierra. Millones de campesinos para no morirse de hambre se han visto obligados a abandonar sus tierras, emigrando a Estados Unidos, en busca de un mejor futuro para ellos y sus familias.
La inclusión en la Ley de Ingresos de un mecanismo permanente de administración de las importaciones y exportaciones de maíz blanco y frijol, sus derivados y subproductos, no compete sólo a los campesinos, sino también a los consumidores, porque el “tortillazo, el bolillazo y el gasolinazo” son una muestra de lo que acontecerá en 2008 con la apertura total en el marco del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), advirtieron dirigentes de diversas organizaciones campesinas.
El optimismo del gobierno federal ante la liberalización comercial de maíz, frijol, azúcar y leche en polvo, a partir del primer día de enero de 2008, contrasta con la visión y vivencia de organizaciones sociales y campesinas que se oponen a que se cumpla lo pactado en el TLCAN. Durante años esos grupos han exigido la renegociación de su capítulo agrícola, sin que el gobierno en turno haya atendido la urgencia de la petición.
En México, dedicarse a la agricultura significa pobreza y marginación, cuando en muchas naciones el campo es una actividad económica apoyada y que brinda gran bienestar.
Legisladores expresaron su determinación de que los campesinos mexicanos participen en la producción