El concepto de permacultura de Bill Mollison es un sistema biológico sostenible que busca llevar a cabo un ensamble beneficioso de plantas y animales en relación a asentamientos humanos que buscan la autosuficiencia y posiblemente una actividad comercial de los bienes sobrantes generados por el sistema.
La palabra permacultura es una contracción o simplificación no sólo de un sistema agropecuario permanente, sino también de una cultura permanente ya que las culturas no pueden sobrevivir por largo tiempo sin la base de un sistema agropecuario sostenible y de un uso ético de la tierra y las aguas.
La base de la permacultura es el diseño que permita una interconexión entre cosas, o sea la forma como debemos conectar el agua, las aves (pollos, gallinas coquetas, patos, gansos, codornices, etcétera) y el árbol, ya que nuestra educación ha sido moldeada en un modelo de reduccionismo en donde cada cosa o elemento es separado del todo y en forma individual es estudiado.
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El campo mexicano es improductivo porque lleva al menos dos décadas en el más completo abandono, tiempo en el cual las autoridades federales han desarrollado una errática política agropecuaria, que en lugar de incentivar ha desmotivado, y el resultado es que hoy nuestro país está importando alimentos.
México seguirá dependiendo de la importación de maíz estadounidense mientras desdeñe las nuevas tecnologías para el cultivo, en tanto se acentúa la crisis de alimentos advirtieron analistas.
El presupuesto del presente año para el campo presenta un subejercicio de 20 mil millones de pesos, situación que ha agravado la crisis para productores y campesinos, señaló el presidente del Comité del Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable y la Soberanía Alimentaria, Alejandro Martínez Hernández.
Así como el gobierno federal pide a la iniciativa privada invertir en el campo, las autoridades deben hacerlo en infraestructura que le sirva a los campesinos, expresó Jaime Yesaki.
Las acciones que el gobierno ha implementado para aminorar la crisis alimentaria, fomentará aún más que el campesino emigre a los Estados Unidos y quienes no puedan hacerlo opten por rentar sus tierras al narcotráfico, aseguró ayer en Morelos el secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, (UNTA) Álvaro López Ríos.
De manera constante, pausada a veces, otras con dolor colectivo y hasta con serias contradicciones, la realidad trastoca el modelo productivo impuesto al país durante el último cuarto de siglo. A pesar de las múltiples señales de alarma que tanto en lo petrolero y en el campo nacional se escuchan por todo el sistema de producción y convivencia respectiva, la cúpula decisoria de México, el oficialismo más atrincherado, insiste en perseverar en la continuidad el modelo en boga. Poco se inmutaron ante el reciente disparo en los precios de la tortilla, debido al súbito, aunque anunciado, incremento en los precios internacionales del maíz y la especulación interna sin controles adecuados. Tampoco parecen conmovidos por la que ya se llama crisis generalizada de los granos: arroz, trigo, soya, maíz y sus muchos derivados en cárnicos, huevo, leche y demás. Pero lo que llega a un punto por demás dramático lo constituye el apego de ese irreductible oficialismo a plantear la ansiada apertura de la industria energética.
El haber abierto las fronteras a la libre importación de granos dentro del llamado programa de Anticrisis Alimentaria implementado por Felipe Calderón, ha sido una medida totalmente equivocada porque terminará de aniquilar al ya abandonado campo mexicano.
El sector académico de la UNAM llamó a replantear la economía del país con base en el fortalecimiento del campo mexicano, como una alternativa para evitar seguir malgastando recursos no renovables como el petróleo.
Durante los últimos 6 meses, los estados del norte de nuestro país han enfrentado una intensa sequía. Estados como Chihuahua, Guanajuato, Coahuila, Sonora, Sinaloa, Durango, Nuevo León y Zacatecas, que se encuentran entre los principales productores de alimentos, registran las peores sequías en una década.
Los elevados precios internacionales de granos ayudarían a incrementar la rentabilidad del campo mexicano, lo que implicaría una oportunidad para que el gobierno federal ayude al sector agropecuario para hacerlo eficiente y no depender de las importaciones, coincidieron analistas del medio financiero.
Al afirmar que el programa ‘Anti Crisis Alimentaria’ implementado por el Presidente Felipe Calderón, representa un grave riesgo de que ingresen granos viejos y rezagados a México y facilitará la operación de grandes coyotes, el líder estatal del Partido del Trabajo, Virgilio Maltos Long, dijo que en nuestro país existe un grave problema que muy pocos han dimensionado.
Al arroz mexicano se lo comió el abandono y la apertura comercial. Hace 20 años, la producción del país satisfacía la demanda de los mexicanos. Ahora, la nación debe importar de Estados Unidos 80% del arroz, con lo cual se coloca como el alimento básico más dependiente del exterior.
México engulle un bocado de la realidad: no está en la hambruna, pero no la puede descartar en el largo plazo si continúa, después de 30 años, con una política errática agropecuaria; actividad de la cual “el Estado se ha retirado casi totalmente” y ha dejado abandonado al campesinado.
El campo mexicano percibirá este año recursos por 300 millones de pesos especialmente para la investigación agrícola y pesquera.
El gobierno federal aún puede evitar que México se enfrente a una crisis alimentaria, que derive en problemas de gobernabilidad, si redefine las políticas agropecuarias, aseguró Benito Montes, líder de la Unión General Obrera Campesina y Popular (UGOCP), tras señalar que el antídoto contra la escasez de alimentos está en el campo.
El subsecretario de Hacienda, Alejandro Werner, explicó que el escenario de altos precios en los alimentos y la asignación del mayor presupuesto en la historia para el campo mexicano, constituyen una oportunidad para que el sector se capitalice e incremente su competitividad.
Eustolio Nava Ortiz, presidente de la Confederación Nacional Campesina (CNC), advirtió la grave situación que enfrenta el campo mexicano razón por lo que próximamente se verá un incremento en la leche, tortilla, huevo y la carne.
Los intermediarios para la comercialización de granos alimenticios pueden acaparar hasta el 60 por ciento del valor de la producción, estimada el año pasado en 28 millones 396 mil 633 toneladas de granos, denunció el coordinador nacional del Congreso Agrario Permanente (CAP), José Luis González Aguilera.