Los productores de alimento para consumo animal de Europa utilizan cada vez menos harina de soja en la elaboración del forraje debido a su alto precio, a pesar de que la producción de la oleaginosa está creciendo a nivel internacional, dijo el martes la revista Oil World.
Los precios de la soja cayeron en las últimas semanas ante las señales de que podría haber una solución al conflicto entre los productores rurales argentinos y el Gobierno del país sudamericano. Sin embargo, los valores del grano todavía se encuentran en niveles altos.
“La demanda de harina de soja ha caído, en especial debido a sus precios elevados en relación con los cereales forrajeros y otras harinas elaboradas en base a oleaginosas,” dijo Oil World.
“Debido a esto, los productores de alimento para consumo animal de Europa redujeron la proporción de harina de soja (entre sus insumos de producción),” añadió la publicación especializada en oleaginosas y subproductos.
Nota completa en: lta.reuters.com
La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) recomendó hoy a Centroamérica acogerse a la iniciativa de canjear parte de la deuda externa por alimentos, como alternativa para enfrentar el hambre.
La escalada de los precios de los alimentos podría hacer retroceder el considerable crecimiento de la producción agrícola registrado en algunos de los países más pobres de Europa y Asia central en los últimos 10 años, según señaló Jacques Diouf, director general de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).
Los donantes extranjeros deberían hacer más para estimular las inversiones privadas a fin de mejorar el debilitado sector agrícola de Africa y tratar la crisis alimentaria cada vez más grave, dijeron el viernes delegados en una conferencia de agricultura.
Las políticas públicas del gobierno federal están encaminadas a revertir está situación a través de financiamiento y una planeación agroeconómica a 10 años.
El secretario de Hacienda y Crédito Público, Agustín Carstens, reconoció la importancia de que los países aumenten la producción agrícola, ya que ello redundaría en la reducción de precios en alimentos.
En los discursos oficiales de los inventores, gestores y otros administradores mundiales de la globalización comercial capitalista, podemos escuchar los lemas: «libertad de comercio, libertad de empresa, fuera las barreras aduaneras, libre competividad comercial empresarial, no al estado regulador y controlador, a fuera la intervención estatal» y muchas otras por el estilo. Pero la verdad es que al momento que dejamos competir un campesino brasileño con un agricultor norteamericano, el primero produce más y a menor costo y entonces el gobierno de los EEUU ayuda económicamente a su gente. Es decir cuando esto les conviene solamente, hablan de globalización.
El Centro de Estudios para el Desarrollo Rural Sustentable, señala que en 20 años México pasó de la autosuficiencia a la dependencia alimentaría, lo cual lo coloca en una situación endeble frente a los productores internacionales, en particular con los Estados Unidos, principal socio comercial.
Justo este año que las cosechas mundiales deberían ser excelentes para aliviar la amenaza de escasez generalizada de alimentos, se acumulan pruebas de que serán, en el mejor de los casos, mediocres. Algunos comienzan a temer un desastre.
En primer lugar porque la mayoría de esos productos no son del consumo generalizado de la población y muchos de ellos son considerados casi un lujo por un gran sector de la comunidad, como las latas de frijoles refritos, o de frijoles refritos con chipotle.
La población de varios países de África toma las calles para reclamar por el derecho básico a la alimentación. La nefasta situación no es antojadiza, sino consecuencia del sistema económico mundial vigente.
Paralelamente al congelamiento de precios de 150 productos, el secretario de Agricultura, Alberto Cárdenas Jiménez, planteó difundir semanal o quincenalmente una “canasta básica” de productos del campo que por temporada o por las condiciones del mercado se encuentran a bajo costo para que la población se incline por el consumo de estos, a fin de enfrentar la crisis de alimentos.
La agricultura no es sólo una cuestión de economía y bienestar, sino de dignidad nacional, por eso el gobierno debe cambiar la política agropecuaria y apoyar también la producción campesina, sostuvieron investigadores del Colegio de Posgraduados, Centro de Investigaciones y Estudios Superiores en Antropología Social (CIESAS), Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) e integrantes del Consejo Nacional de Organizaciones Campesinas.
La advertencia que hace un año formuló el Comandante en Jefe Fidel Castro sobre la hambruna que causaría la producción de agrocombustible, se materializa de modo alarmante con las actuales inundaciones en el medio oeste estadounidense.
Ante la crisis alimentaria que se vive a nivel mundial es necesario que los productores y la iniciativa privada tomen nuevos acuerdos con el gobierno federal para construir una alternativa que permita aumentar la producción, señaló la UGOCP.
Nestlé, el mayor productor mundial de alimentos, advirtió que los altos precio en los granos se mantendrán y acusó a los gobiernos de propiciar esta situación por las políticas desarrolladas.
El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Armando Paredes Arroyo, demandó al gobierno federal que aplique una política agroalimentaria alejada de intereses político-electorales, y que responda a los desafíos del país; a los inversionistas les pidió respaldar al sector, y a los productores ser más ingeniosos para producir los alimentos que demanda la población.
Las acciones que el gobierno ha implementado para aminorar la crisis alimentaria, fomentará aún más que el campesino emigre a los Estados Unidos y quienes no puedan hacerlo opten por rentar sus tierras al narcotráfico, aseguró ayer en Morelos el secretario general de la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, (UNTA) Álvaro López Ríos.
La crisis alimentaria mundial, que tiene orígenes variados y afecta sobre todo a los países menos desarrollados, genera enseñanzas, planteó hoy el ex líder empresarial costarricense Samuel Yankelewitz.
Algunas causas de los elevados precios de los alimentos se deben a la fuerte demanda y a la especulación creciente, al crecimiento económico históricamente alto y sostenido a nivel mundial, a la demanda de materia prima para biocomustible, particularmente por maíz y aceites vegetales, entre otras, destacó Merritt Cluff, representante de la Organización para la Alimentación y la Agricultura de la ONU (FAO).