La industria biotecnológica no cesa de utilizar pretextos como la crisis alimentaria para la promoción de sus patentes transgénicas. El gobierno federal no se queda atrás y en lugar de proponer una estrategía para alcanzar la soberanía aliementaria de nuestro país se ha dedicado a proteger los intereses privados por sobre los públicos. Sagarpa es el ejemplo perfecto, pues acepta un acuerdo para la soberanía y la seguridad alimentaría con las organizaciones campesinas del Movimiento por la Soberanía Alimentaria, condicionandolo a la inclusión de la iniciativa privada.
El gobierno sigue lanzando información tergiversada respecto a sus “excelentes medidas” para combatir la crisis alimentaria, entre ellas han endurecido sus medidas de promoción de los “supuestos beneficios” de los transgénicos (Reforma/ 2 de junio del 2008). Mientras que en países como España, principal productor de transgénicos, se ha demostrado que es imposible la coexistencia de este tipo de cultivos y los cultivos de productores orgánicos y tradicionales.
Recientemente Greenpeace España dio a conocer su reporte “Testimonios de la contaminación”, el cual muestra una realidad evidente: el maíz transgénico es un grave problema y la situación que se vive en el único país europeo cuyo gobierno tolera la presencia de transgénicos a escala comercial en la Unión Europea es desastrosa, no solamente para el medio ambiente sino también para la economía rural y agraria. “España es la prueba irrefutable de que esto no funciona” (Juan Felipe Carrasco, de Greenpeace España).
Nota completa en: www.biodiversidadla.org
El informe ‘La coexistencia sigue siendo imposible - Testimonios de la contaminación’, publicado por Greenpeace el pasado 28 de mayo, alerta de la peligrosidad del maíz transgénico insecticida de Monsanto, MON 810, que repercute negativamente en el medio ambiente, la salud y la economía rural y agraria.
La apertura del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) para granos básicos como maíz y frijol, a partir de enero, representa un fuerte golpe para la seguridad y soberanía alimentaria de los mexicanos, advirtió Greenpeace.
La apertura comercial de granos básicos, como maíz y frijol, dentro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) a partir de este primero de enero, no sólo representa un fuerte golpe para la seguridad y soberanía alimentarias de los mexicanos, sino que pone en riesgo la biodiversidad de las semillas, advirtió la organización ambientalista internacional Greenpeace.
La amenaza del cambio climático no pertenece a un futuro posible sino que ya forma parte de nuestro presente. Países como México serán los más afectados por este fenómeno.
Paran acabar con la tala ilegal en la zona del Ajusco- Xalatlaco y en el Gran Bosque de Agua (GBA) se requieren medidas conjuntas entre los gobiernos del Distrito Federal, Estado de México y Morelos, por ello Greenpeace presentó una denuncia ante la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa).