Ante el cierre de las fronteras de Estados Unidos al tomate mexicano, por supuestos brotes de salmonelosis, el Senado de la República actuará para defender el posicionamiento de la producción local en el vecino país del norte.
Mario López Valdez, integrante de la Cámara Alta, consideró que la barrera fitosanitaria que ha interpuesto el gobierno americano al tomate mexicano es un asunto muy delicado que afecta en gran medida al estado de Sinaloa, por lo que se están pactando acuerdos para buscarle una solución a la problemática.
“Vamos a asumir un punto de acuerdo el miércoles en la (comisión) Permanente para exhortar a la Secretaría de Agricultura y se lleve hasta el gobierno de Estados unidos de que se aclare esto, si nuestro tomate está limpio, sano, no tienen por qué frenar nuestra entrada a Estados Unidos”, expresó.
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El presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Armando Paredes Arroyo, demandó al gobierno federal que aplique una política agroalimentaria alejada de intereses político-electorales, y que responda a los desafíos del país; a los inversionistas les pidió respaldar al sector, y a los productores ser más ingeniosos para producir los alimentos que demanda la población.
De manera constante, pausada a veces, otras con dolor colectivo y hasta con serias contradicciones, la realidad trastoca el modelo productivo impuesto al país durante el último cuarto de siglo. A pesar de las múltiples señales de alarma que tanto en lo petrolero y en el campo nacional se escuchan por todo el sistema de producción y convivencia respectiva, la cúpula decisoria de México, el oficialismo más atrincherado, insiste en perseverar en la continuidad el modelo en boga. Poco se inmutaron ante el reciente disparo en los precios de la tortilla, debido al súbito, aunque anunciado, incremento en los precios internacionales del maíz y la especulación interna sin controles adecuados. Tampoco parecen conmovidos por la que ya se llama crisis generalizada de los granos: arroz, trigo, soya, maíz y sus muchos derivados en cárnicos, huevo, leche y demás. Pero lo que llega a un punto por demás dramático lo constituye el apego de ese irreductible oficialismo a plantear la ansiada apertura de la industria energética.
“La gran tragedia de México es que carece de un plan agropecuario estratégico”, sostiene el coordinador del Grupo Parlamentario del Sector Agrario del PRI, diputado César Duarte Jáquez, cuando advierte que el fantasma del desabasto y la carestía galopan amenazantes y ponen en peligro la estabilidad de las instituciones nacionales.
En las últimas tres décadas nuestro país ha carecido de instituciones agropecuarias o vinculadas a estas actividades, que sean responsables, eficientes y se aboquen a los objetivos para los cuales se han proyectado, mientras los programas agrícolas no se cumplen o están diseñados para los empresarios agrícolas, el sector que cuenta con más recursos financieros.
El Grupo Parlamentario Nueva Alianza (NA) solicitó a la Comisión Permanente del Congreso de la Unión exhorte al gobierno federal para que informe sobre las medidas instrumentadas para compensar el alza de los costos internacionales de granos, las prácticas desleales de comercio de nuestros socios y su impacto en el campo mexicano.
Diputados federales del PRI y del PRD pidieron al gobierno federal aplicar medidas para “blindar” al país ante la crisis de alimentos que se empieza a resentir a nivel mundial y de esa forma garantizar el abasto a la población.
Al definir la seguridad alimentaria como un asunto de Estado, el presidente Felipe Calderón puso en marcha este domingo 19 acciones en apoyo a la economía familiar, para hacer frente al alza internacional de los precios de los alimentos.
Por unanimidad los integrantes de la Comisión de Agricultura del Senado de la República acordaron resolver su rezago legislativo.
Los ministros de Agricultura de la UE se reúnen mañana en Bruselas para estudiar una respuesta a la crisis alimentaria, que según la propuesta de la Comisión Europea debe incluir el recorte de los subsidios agrícolas.
La economía mexicana y la vida social y política del país quedaron marcadas por coyunturas que incidieron en el rumbo de los últimos 25 años. Este cuarto de siglo no puede ser explicado sin dimensionar los efectos de la crisis de 1982-83, el relevo sexenal de 1988-89, la crisis 1994-95 y, en el año 2000, el ascenso al control del poder ejecutivo federal de una fuerza política distinta al PRI.
La crisis alimentaria en México se debe a que la soberanía alimentaria no es defendida por el gobierno mexicano, debido a que realiza acciones en beneficio de grandes empresas agrícolas, que sólo benefician la especulación y no la inversión en el campo mexicano, señaló Aleira Lara, coordinadora de la campaña Agricultura Sustentable de Greenpeace, organización ecologista que cumple quince años hoy.
Con el fin de evitar que la carestía mundial de alimentos no se traduzca en un desbasto de productos en México, es urgente replantear la política agroalimentaria del país, incluso con una premura mayor que la aprobación de la reforma energética.
El senador panista Guillermo Padres Elías, presidente de la Comisión de Agricultura y Ganadería, admite que no se han dictaminado 17 iniciativas, pero que se debe a que no hay acuerdos.
Alberto Cárdenas Jiménez, secretario de Agricultura, Ganadería Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), asegura ser un demócrata por convicción y por eso dice estar dispuesto a modificar su agenda para sentarse a dialogar y llegar a acuerdos con las organizaciones campesinas del Congreso Agrario Permanente (CAP) y otras que lo “desconocieron como interlocutor válido” del gobierno.
La Comisión de Agricultura y Ganadería de la Cámara de Diputados sostiene que el capítulo agropecuario del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) sí se puede renegociar, lo cual no significa que el gobierno mexicano se tenga que ir a pelear con Estados Unidos y Canadá, sino ver las cosas buenas y afinar coincidencias para beneficio de los productores de los tres países.