Desde hace varios meses se está intensificando un fuerte debate en la sociedad, acerca de los efectos positivos y negativos que tendrá el proceso de producción masiva de biocombustibles, para hacer frente a las cada vez mayores demandas de energía y para encontrar una alternativa a un producto limitado como es el petróleo. FACUA – Consumidores en Acción no puede estar ajena a este debate y por ello es necesario participar con nuestras propias reflexiones.
Biocombustible es el término con el cual se denomina a cualquier tipo de combustible que derive de la biomasa, es decir de organismos recientemente vivos o sus desechos metabólicos, como determinados vegetales, aceites de éstos o del estiércol de las vacas.
En un análisis simplista, se puede llegar a la conclusión que se trata de una producción alternativa al petróleo, menos contaminante y por ello mas positiva, pero sin embargo ya hay voces bastante autorizadas que se están alzando, para señalar los peligros que este tipo de producción puede tener para el medio ambiente o para la producción de alimentos, sobre todo en los países pobres o en proceso de desarrollo.
Unos de los primeros en alzar su contundente voz contra los efectos nocivos de esta nueva política de producción de biocombustible, fue el presidente de la República de Cuba, Fidel Castro, a través de una serie de reflexiones publicadas en el periódico “Granma” a partir de marzo de este año, que tuvieron un amplio eco en buena parte de los medios de comunicación de todo el mundo.
Fabricar automóviles que utilicen biocombustible, en vez de productos derivados del petróleo, puede parecer una buena noticia, sobre todo cuando la sociedad sabe que los combustibles fósiles son una fuente agotable de energía y por tanto aparece como muy razonable el buscar alternativas para poder llenar los depósitos de los cada vez mas millones de automóviles existentes en nuestro planeta y para hacer frente a las cada vez mas elevadas demandas de energía de la industria.
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