En el momento las causas y los remedios de la crisis alimentaria están siendo apasionadamente debatidos. La forma como se resuelva el ‘estatus quo’ de esta ruptura tendrá implicaciones decisivas para el papel de las IFIs, para la seguridad alimentaria global, y para la sostenibilidad ecológica .
Según los estimativos de la ONU, el aumento reciente del precio de los alimentos añade 100 millones a la cifra de más de 850 millones de personas a quienes ya les estaban faltando los alimentos. Las IFIs rastrean un 15 por ciento del aumento al mayor costo de la energía y de los fertilizantes, asociado con el precio del elevado aumento del petróleo, y otro 15 al 30 por ciento al impacto de los biocombustibles. Han estado callados sobre el rol del capital financiero especulativo, que Peter Rosset, investigador del Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano, dice es “una de las causas más importantes” a corto plazo. Otros factores de corto plazo incluyen las bajas reservas alimenticias y los eventos severos del clima, tales como la sequía australiana del año pasado.
Las/los comentadores están de acuerdo en que la producción agrícola, especialmente en muchos países en desarrollo, no ha mantenido el paso con la demanda rápidamente en aumento. Un factor al que se le adjudica esta falla es el declive general durante las dos últimas décadas para apoyar la inversión en la productividad agrícola. La ayuda multilateral para la agricultura Africana, por ejemplo, cayó del 32 por ciento de la ayuda total en 1981, a un 7 por ciento en 2001, como fue señalado por la Unidad de Evaluación del Banco (ver Boletín 58).
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Abatida, la seguridad alimentaria, señala la ASF. En una auditoría de desempeño a la Sagarpa, el órgano de fiscalización señala que en México casi el 75 por ciento de las tierras cultivables está en proceso de desertificación y se rehabilitará en 530 años; el gobierno ha fracasado en la tecnificación del campo, y debe importar el 42 por ciento de los alimentos que se consumen. Al finalizar el sexenio, la dependencia alimentaria se incrementaría a 60 por ciento, consideran especialistas.