A unas horas del cierre de la consulta pública en torno a las primeras seis solicitudes presentadas por Monsanto para la siembra experimental de maíz transgénico, el grupo Semillas de Vida manifestó su preocupación a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) por las prácticas monopólicas que esa empresa pueda ejercer sobre las semillas y por la introducción de genes en los granos genéticamente modificados que pudieran ser potencialmente tóxicos para algunas especies de insectos.
En un amplio documento dirigido al director en jefe del Servicio Nacional de Sanidad Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica), Enrique Sánchez Cruz, el grupo asienta que las solicitudes para la siembra experimental de transgénicos deben negarse y destacan su inquietud por “las violaciones que se perfilan a la legislación vigente”.
Las solicitudes, abunda, fueron realizadas por Monsanto, empresa estadunidense que, de acuerdo con un estudio realizado por el Instituto Mexicano de la Propiedad Intelectual, ha registrado 378 patentes, entre ellas algunas relacionadas con el maíz transgénico y además solicita experimentar con dos variedades (MON-88017-3 y MON 00603-6) que presentan la misma característica de resistencia al glifosato, herbicida de la familia faena, a la cual la variedad es resistente por lo que “lejos de evitar el mayor uso de agroquímicos, acrecienta la importancia de herbicidas en la agricultura y además son fabricados por la misma empresa. En términos comerciales hablamos de un paquete tecnológico”.
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Integrantes de organizaciones sociales y civiles, académicos, artistas, investigadores, estudiantes, comunidades eclesiales, agricultores, campesinos, comercializadores, amas de casa, suscribieron un documento de protesta que será entregado a la Comisión de Desarrollo Sustentable de Naciones Unidas, y a la FAO, en contra de los intentos por legalizar las plantaciones de transgénicos en México.
El avance de Cuba en la producción de vegetales transgénicos ecológicamente seguros e inocuos para el consumo humano fue constatado hoy aquí en un congreso internacional sobre agro-biotecnología.
El maíz transgénico, no es malo o perjudicial, son más los mitos que existen por su producción, pero no hay una investigación científica, donde se pruebe daños a la salud, criticó el coordinador de la facultad de agronomía de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, José Juan Zamorano Mendoza.
Hace unos días los activistas contra los cultivos transgénicos se manifestaron en Zaragoza convocados por varias organizaciones ecologistas y por una organización agraria. Las fuerzas convocantes coinciden con ese movimiento que protesta por todo lo que tenga que ver con el capitalismo y que responde al nombre genérico de “los antiglobalización”. Los transgénicos se han convertido para ellos en un motivo más de protesta al margen del rigor científico de los argumentos que utilizan quienes los consideran perjudiciales para la salud del consumidor o para la conservación del medio ambiente.
El hallazgo de la siembra irregular de maíz transgénico genera presión para aprobar el Régimen Especial de Protección al Maíz, afirmó en entrevista el presidente de Agrobío, Fabrice Salmanca, luego de que la Secretaría de Agricultura hallara 70 hectáreas de maíz transgénico en Chihuahua.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (SENASICA), dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) de México, reconoció que los cultivos de maíz en el Valle de Cuauhtémoc, Chihuahua, están contaminados por organismos genéticamente modificados.
Productores del campo presentarán una denuncia ante la Secretaría de la Función Pública por el retraso de más de 220 días en el establecimiento de reglas claras para la siembra experimental, piloto y comercial de maíz transgénico.
Las trasnacionales de los transgénicos pretenden hacernos creer que los transgénicos son solamente una opción de quien los elige. Debido a la inevitable contaminación –sea por polen en los campos, por mezcla en el almacenado, distribución o venta y hasta por granos que caen durante el transporte– los transgénicos son los cultivos más imperialistas de la historia. A la contaminación biológica, se suman los juicios por patentes que sufren los agricultores contaminados y la indefensión legal de los contaminados. Al contrario de lo que dicen las empresas, si hay transgénicos, todo el resto sufrirá.
Unas 200 organizaciones campesinas de México exigieron hoy al gobierno una moratoria por tiempo indefinido para el cultivo de maíz transgénico.
La libre importación de organismos genéticamente modificados provoca la contaminación transgénica de los cultivos de maíz y abre un escenario de incertidumbre, señaló Greenpeace México.
Dos expertos en agricultura de la Universidad de California ( Davis), que han practicado la agricultura biológica (ecológica) durante años, proponen una agricultura futura sostenible a base de combinar la ingeniería genética y los principios de la agricultura “bio”, con el fin de resolver los problemas de la necesidad de aumentar la producción mundial de alimentos y reducir al mínimo posible el impacto de la agricultura sobre el medio ambiente.
Si los productos transgénicos fueran dañinos para la salud del ser humano, hace 10 años que comenzaron a producirse estos alimentos para consumo de la población, se habrían detectado alteraciones, dijo el secretario Ejecutivo de la Comisión Intersecretarial de Bioseguridad de los Organismos Genéticamente Modificados (CIBIOGEM), Agustín López Herrera, al presentarse en el foro de análisis y discusión “Los transgénicos en el uso agrícola” que realizó el Congreso del Estado.
Entrevista a Rubens Nodari. El genetista brasileño y docente de la Universidad de Davis (EEUU) exige el etiquetado de los productos transgénicos para así sancionar a las empresas productoras de semillas en los casos de afecciones a la salud y daños al medio ambiente
Con la observancia rígida del marco regulador, se pretende iniciar en 2009 en forma experimental el cultivo de maíz a partir de organismos genéticamente modificados (OGM) bajo protocolos de empresas transnacionales, como Pioneer y Monsanto, además de firmas mexicanas de semillas que tienen interés en la posterior liberación comercial de este material genético.
La organización Semillas de Vida consideró que publicar únicamente las consideraciones jurídicas del régimen especial de protección para el maíz es un error legal, ya que no se consideran todas las opiniones vertidas en la consulta de la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer).
Las secretarías de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) no aprobarán las solicitudes para experimentos de maíz transgénico que contengan características que impidan o limiten su uso alimentario, se establece en las disposiciones jurídicas de bioseguridad que formarán parte del régimen especial de protección especial del grano.